13 December, 2010

El fenómeno de Wikileaks o el destape de la cloaca

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Como toda persona bien educada, lo primero que haré será presentarme; lo suficiente pero no demasiado, para que usted amigo lector, tenga la oportunidad de irme conociendo y juzgar con base en mis artículos. Soy Maestra en Derecho de la Innovación Técnica por las Universidades Paris I y Paris XI y orgullosa doctorante por esta misma Universidad en el área de cibercriminalidad; abogada de profesión y bastante geek por convicción; a los doce años gané mi primer litigio que consistía en conseguir la autorización para poder cursar el taller de computación, reservado únicamente para los niños en un colegio religioso. Apasionada de las nuevas tecnologías y co-fundadora del primer despacho boutique dedicado a esta materia junto con dos grandes expertos y amigos; LexInformatica.

Tras largas horas de debate interno acerca del tema con el que abriría mi columna decidí escribir acerca del fenómeno WikiLeaks. Más allá de la popularidad del tema, me interesó por la complejidad de sus componentes, es por ello que lo denomino el “fenómeno WikiLeaks”.

Fenómeno, palabra proveniente del latín phaenomĕnon, y este a su vez del griego φαινόμενον, nos habla de algo extraordinario y sorprendente, y vaya que WikiLeaks nos sorprendió a todos. Julian Assange, su creador, periodista y hacker australiano, decidió mostrarle al mundo que era capaz de revelar los secretos más incómodos de los gobiernos internacionales y convertirse en su enemigo.

Más allá de las intenciones legitimas o no de Assange, de informar a la comunidad de las acciones reprobables de ciertos gobiernos, hemos explorado poco el perfil psicológico de Assange, quien claramente desde mi punto de vista ha logrado lo que tanto deseaba, llamar la atención y sentirse protegido por una gran comunidad de personas que simpatizan con su personalidad.

Assange a quien considero una persona extremadamente inteligente, sufrió las desventajas de una vida errante y casi con la obligación de no crear lazos afectivos debido a su vida tan inestable. Encontró la manera de permanecer conectado y unir lazos virtuales a través de internet y desde muy joven mostró sus talentos como “Hacker”.

Delincuente confeso, por al menos con 24 cargos en su contra, Assange ha marcado sin duda alguna un parte aguas en la historia tecnológica y política de nuestra era. Sin embargo no debemos olvidar que el “Acceso ilícito a sistemas computacionales” es un delito, nos guste o no, simpaticemos o no con Assange, debemos reconocer que ha violado las reglas y él mismo lo ha reconocido

Respecto de los nuevos cargos a los que se enfrenta por violación, me parece que aparecieron de manera muy “oportuna”, aunque no quisiera afirmar que son cargos apócrifos pues no me consta, me parece que es evidente que llegaron justo a tiempo para los intereses del gobierno Norteamericano. Creo que se ha metido en grandes problemas por desafiar no sólo las leyes sino la confidencialidad de grandes secretos de Estado y es importante recalcar que más allá de la pertinencia de la información difundida, se debe tomar en cuenta la forma en la que dicha información fue obtenida y a través de quién, lo cual sin duda, aumenta el cúmulo de actividades ilícitas por las cuales Assange puede ser perseguido.

Me queda claro que el único refugio y apoyo con el que cuenta en este momento es el de sus seguidores, quienes a la fecha ya han efectuado ataques cibernéticos a instituciones judiciales y financieras Suecas. Mientras que, por otra parte se trata de bloquear al máximo sus puertas de salida y dejarlo sin recursos como hizo Amazon; quien más allá de ceder a presiones gubernamentales, hizo valer una cláusula establecida en su contrato desde 2006, lo cual fue un acto completamente legítimo.

Pase lo que pase, desde mi punto de vista “La guerra ha comenzado” y cualquiera que desee unirse a la misión “WikiLeaks” deberá desde su trinchera, intentar salvar a  su creador. Sin embargo y por su propio bien, le aconsejo que haga lo que haga, busque las opciones más lícitas. Sin duda, agradecemos la iniciativa de Assange por informar al mundo de las actividades más censurables de los gobiernos; sin embargo, la ley es muy clara y precisa y deberá de alguna manera, aceptar las consecuencias de sus actos. Eso sí es  muy probable que si escribe libros de  todo este suceso Assange lleguerá a ser tan famoso como algunos otros Hackers.

¿Cuál será el final de la historia?, nadie lo sabe pero pronto nos llegará un cable.

Cynthia Solís es experta en Derecho Informático y Derecho de la Innovación Técnica. Ha trabajado en la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión de 2000 a 2003, despachos corporativos y en el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial. Es co-fundadora del despacho boutique especializado en la materia LexInformatica, presidenta fundadora del capítulo mexicano de la Asociación Civil Internacional AGEIA DENSI y conductora del programa Legal Friday’s”.