25 June, 2012

Fraude bancario, un crimen millonario que permanece en lo “oscurito”

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En 2010 los fraudes bancarios provocaron que las entidades financieras del país tuvieran pérdidas por hasta $476 millones de pesos, revelan cifras de la Comisión Nacional para la Defensa de los Usuarios de las Instituciones Financieras (Condusef). Para 2012 el panorama no es alentador, expertos opinan que lejos de disminuir, dicha cifra se podría mantener o incluso incrementar.

De acuerdo con Oscar Camarillo, especialista en Soluciones de Detección y Prevención de Fraude de SAS, la tasa de crímenes relacionados con la banca aumentó debido a la irresponsabilidad de las entidades financieras y de los propios clientes.

El experto en fraudes bancarios asegura que mientras los criminales financieros han establecido procesos y organizado su forma de trabajo, las instituciones financieras carecen de políticas internas para la prevención de los delitos.

Por su parte, los clientes no tienen conciencia sobre lo que significa un contrato bancario y por lo tanto descuidan sus datos e información financiera, lo que en consecuencia provoca que ésta sea utilizada en su contra.

“Los clientes usualmente compran en sitios web sin verificar la seguridad del portal, descuidan sus estados de cuenta y en algunos casos comparten sus códigos de seguridad con sus conocidos, acciones que los vuelven vulnerables frente a un fraude”, sentencia.

Prueba de lo señalado por Camarillo son las cifras que expone la Condusef, tan sólo en 2011 el organismo recibió más de 119,000 quejas asociadas a alguna actividad criminal. Cabe destacar que esta situación no es única en México, 30% de los tarjetahabientes en América Latina fue víctima de un fraude bancario durante los últimos dos años.

Organización como base

Camarillo explica que los fraudes bancarios son diversos y dependen tanto de la capacidad del criminal, como de la ambición y capacidad de organización del mismo.

“Entre los delitos bancarios más comunes en México se encuentra la clonación de tarjetas, el robo de claves personales y la extracción de información para obtener créditos a nombre de sus víctimas”, asegura.

El especialista explica que dichos crímenes no suelen ser realizados de manera solitaria y justamente a esta situación deben su éxito.

“Este tipo de delincuentes opera con una banda de criminales financieros a su lado, cada miembro tiene una función específica dentro de la organización y esto dificulta que sean rastreados y por ende atrapados por las autoridades”, lamenta.

Mientras que los criminales financieros son capaces de organizar y definir funciones, los bancos tienen que combatir el crimen y además lidiar con sus propios empleados, que está involucrados con dichas asociaciones delictivas en la mayoría de los fraudes.

La analítica para prevenir el delito

Pese a que los criminales financieros tiene un método de trabajo bien establecido, en el mercado existen herramientas que permiten a los bancos adelantarse a los delincuentes y de esta manera evitar su éxito.

Camarillo asegura que las entidades financieras deben optar por soluciones de inteligencia y analítica, las cuales ofrecen una visión única de los clientes, presume.

“El área de mercadotecnia debe de compartir los datos de cada usuario con el departamento de prevención de fraudes y viceversa. Esto ofrecería un perfil único de cada cliente, lo que permitiría conocer los hábitos de consumo y así predecir cuál será su comportamiento financiero”, explica.

Lamentablemente en México las instituciones financieras no han optado por este tipo de soluciones y como consecuencia de manera constante enfrentan cientos de casos relacionados con fraudes financieros sin saber cómo resolverlos.

Contar con soluciones de analítica e inteligencia de negocios en los sistemas permite a las instituciones financieras detener transacciones fraudulentas o conocer en qué momento se está cometiendo un delito, subraya.

Compartir información entre afectados

Otra de las recomendaciones de Camarillo esta relacionada con el intercambio de información entre las entidades financieras. El ejecutivo asegura que ésta práctica permite prevenir conductas fraudulentas y saber cómo reaccionar frente a un incidente.

La recomendación de Camarillo esta sustentada en los procedimientos que siguen los bancos en Estados Unidos y Canadá, que por ley están obligados a intercambiar entre sí información relacionada con fraudes financieros.

En México, los miembros de la Asociación Mexicana de Seguros están obligados a compartir la información en su poder, factor que ha ayudado a su desarrollo y a mejorar el servicio que ofrecen a sus clientes.

Camarillo concluyó al asegurar que mientras las entidades financieras no opten por el desarrollo e implementación de tecnologías proactivas no podrán enfrentar  a los delincuentes de manera acertada, finalizó.