7 January, 2011

La geolocalización: entre la seguridad y la pérdida de privacidad.

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Fue en noviembre de 2007,  en el marco de un coloquio acerca de la seguridad en la sociedad de la información, llevado a cabo en la Ciudad de París, Francia, cuando por primera vez escuché hablar de un microchip implantable en seres humanos con fines de geolocalización. Al principio creí que era una broma y comenté con alguno de mis acompañantes que si mi pareja algún día me ponía uno, pediría el divorcio. Sin embargo pronto comprendí que no se trataba de una chanza, farsa o engaño barato.

Lo más cercano a ese chip, implantado en la base del cerebro (mi base de datos intracraneal), era precisamente aquél que le retiraron a Scully en el programa de ciencia ficción X-Files. Inmediatamente comencé a cuestionarme acerca del consentimiento de las personas en cuanto a la inserción de tal artefacto en su cuerpo, en la intimidad y privacidad del individuo pero sobre todo en la legalidad del mismo.

Hace unos días charlando con un amigo, que recién acaba de ser padre, me comentó del interés que él y su esposa tienen por implantarle uno a su pequeña hija, debo reconocerlo, me asusté.

Pues bien, analicemos esto desde diversos puntos de vista:

Primero que nada hablemos de este micro dispositivo. Se trata de un circuito que funciona a base de radiofrecuencia mejor conocido como RFID; este juguetito es capaz de almacenar información de suma importancia como nuestros datos personales e incluso datos sensibles como nuestro expediente médico incluyendo tipo de sangre, alergias, enfermedades crónicas, etcétera.

Desde el punto de vista médico puede ser una maravilla, algo que podría salvarle la vida a una persona con afecciones cardiacas, con alergias graves y poco frecuentes a medicamentos, o personas incapacitadas, que  no puedan hablar o sean débiles mentales.

Este tipo de dispositivos ya ha sido aprobado por la FDA (Food and Drug Administration) en Estados Unidos desde 2004, sin embargo poco después se demostró una extraña relación entre estos implantes y algunos tipos de cáncer, motivo por el cual una de las marcas fue retirada del mercado en julio del año pasado.

En algunos países europeos como Holanda también utiliza estos dispositivos para autorización de acceso a zonas protegidas como medio de autenticación; en Inglaterra se están creando tatuajes oculares que tengan la misma función.

Otro de los usos que se han contemplado para este microcircuito es el de geolocalización, originalmente para reos peligrosos que pudieran escapar y su rastro fuera fácilmente identificable. Pero hoy en día, tras la creciente ola de inseguridad a nivel mundial, el tráfico de personas y la explotación sexual de infantes muchos padres, como mi amigo, lo ven como una maravillosa opción para tener a sus hijos protegidos en caso de un secuestro. Pero ¿qué pasa con el consentimiento y la voluntad de los menores para que este dispositivo sea implantado?, ¿a qué edad los adolescentes podrán exigirle a sus padres que les sea retirado para no invadir su privacidad?, ¿es justificable como un interés legítimo el que los padres sometan a sus hijos a este procedimiento?, ¿bajo qué circunstancias médicas se podrá obviar el consentimiento?, ¿se podría considerar un delito que un miembro de la pareja le implantase al otro un dispositivo de estos sin su aprobación?

Más allá del entorno cercano, una compañía danesa llamada Empire North ha diseñado un rifle sniper, con el cual se puede insertar un chip de este tipo a un kilómetro de distancia que insertar un dispositivo con una micro cámara, que además cuenta con GPS, desde luego el consentimiento del “objetivo”, quien únicamente siente el mínimo dolor de un piquete de mosco por unos instantes.

Imagen Cortesía tonyrogers.com

Con la entrada en vigor en nuestro país de la Ley Federal de Datos Personales en posesión de particulares, este tipo de cuestiones se vuelven aún más delicadas. Me cuesta trabajo creer que la realidad ha superado la ficción que me apasionaba en mis años de adolescente, no obstante esa pasión y excitación por estos temas también ha crecido pues ahora puedo ser parte de la diversión que antes sólo podía observar. Amigo lector le dejo las precedentes preguntas a modo de reflexión y espero con gusto poder discutirlas y responderlas más adelante, mientras tanto nos estaremos viendo en alguna coordenada de este planeta.

Imagen del Proyectil del Sniper ID integra un sistema GPS

Cynthia Solís es experta en Derecho Informático y Derecho de la Innovación Técnica. Ha trabajado en la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión de 2000 a 2003, despachos corporativos y en el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial. Es co-fundadora del despacho boutique especializado en la materia LexInformatica, presidenta fundadora del capítulo mexicano de la Asociación Civil Internacional AGEIA DENSI y conductora del programa Legal Friday’s.